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MATEO 10:8

martes, 18 de julio de 2017

LA MUERTE, NO ES LA PUERTA DE ENTRADA AL CIELO. Por E.W. Bullinger

En el medio cristiano hoy en día se difunde una enseñanza que no está en la Escritura concerniente a la muerte del creyente en el Señor Jesucristo.

Por todas partes se nos avisa a través de bien intencionados cristianos que a la hora de la muerte, vamos a estar con el Señor. Esta frase se utiliza sobre todo en los funerales donde los predicadores malentienden o toman las Escrituras fuera del contexto para atenuar el dolor, diciendo que el ser amado no está realmente muerto, sino disfrutando en el cielo la presencia de Dios. Esta enseñanza promueve la creencia en la mentira de Satanás, en vez de lo que Dios les dijo a Adán y Eva cuando los puso en el Paraíso.

En Génesis 2:17 Dios dijo: Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres ciertamente morirás. En el hebreo esta última expresión podría leerse y muriendo, morirás. Esto era una certeza.

En Génesis 3:1, vemos a Satanás hablando por primera vez en las Escrituras. Y cuando aparece le pregunta a Eva (por la figura Erotesis - por énfasis), ¿con que Dios os ha dicho?; o lo que es igual, ¿será posible que Dios os haya dicho…?

En Génesis 3:4, la segunda vez que habla, leemos: Entonces la serpiente dijo a la mujer…(ciertamente)  No moriréis… Esto está en plena contradicción con la Palabra de Dios en Génesis 2:17. Como alguien dijo hace ya mucho tiempo: “Esta mentira ha pasado a ser el fundamento del espiritismo y de la creencia tradicional en cuanto a la muerte”.

Examinemos por nosotros mismos las Escrituras y veamos lo que Dios ha dicho e inspirado a Sus santos y dejó registrado con respecto a la muerte.

Después de la caída de Adán en Génesis 3:6, cuando deliberadamente desobedeció lo que el Señor le había mandado en Génesis 2:16-17, leemos en Génesis 3:19 que Dios le dijo a Adán: Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas de la tierra, porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo volverás.

Observe que no hay mención alguna del infierno. La sentencia es que el hombre regresa al polvo.

En Job 14 leemos en el versículo 10: Mas el hombre morirá y será cortado; perecerá el hombre…y ¿dónde está él? El versículo 12 dice: Así el hombre yace y no vuelve a levantarse, hasta que no haya cielo, no despertarán. Los versículos de 13 a 15 dicen, ¡Oh Quien (si Tú (Jehová)me dieras, en la Versión inglesa) me diera que me escondieses en el Seol (sepulcro), que me encubrieses hasta apaciguarse Tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordases! …Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación (dice: hasta que sea transformado, en la versión del autor – till my change come. N.T.) entonces (Tú) llamarás, y yo (Te) responderé…

Estos versículos en Job 14 nos enseñan que Job, un creyente, en Dios, sabía de antemano que el hombre no es sino polvo, y que al polvo volvería a la hora de la muerte. En ese estado, Job, como creyente, aguarda una resurrección cuando Dios le llame para despertarle, y Job le responderá. La muerte no es sino un adormecer para el creyente. Esto es lo que enseñó el Señor en Juan 11, y lo que Pablo enseñó en 1ª Tes. 4, y 1ª Cor.15. Hablaremos de estos pasajes posteriormente.

En Salmos 89:48, el escritor dice así: ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?

En el Salmo 115:17, leemos: No alabarán los muertos a Jehová, ni cuantos descienden al silencio.

El Salmo 49 enseña que el hombre no es capaz de redimirse a sí mismo, sino que está condenado a corrupción. Es como las bestias del campo que perecen (vers.12 y 20). Solamente Dios nos redime del sepulcro o Seol, que es el polvo (vers.15).

En Eclesiastés 9:5 leemos que los muertos no saben nada; ni tienen más paga (o ventajas); porque su memoria es puesta en olvido (cesa de existir). Vea también el vers.10.

El contexto de Eclesiastés 12 concierne o habla respecto de la aproximación gradual de la vejez del individuo. El cuerpo que un día era fuerte ahora parece una frágil y temblorosa persona incapaz de ayudarse a sí mismo. El vers. 7 nos dice que el polvo (cuerpo) vuelve a la tierra de donde provenía, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio. La palabra para espíritu es la palabra hebrea ruach, no nephes (alma).

De acuerdo a Génesis 2:7 el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, o suelo, y respiró en su nariz aliento de vida (en hebreo neshmah) y el hombre llegó o pasó a ser un alma viviente (en hebreo nephesh). Así que el hombre es un alma, y sin la vida (dada por Dios) el hombre es – o pasa a ser – un alma muerta. No hay alma alguna (como si fuese parte separada de la persona) en el Cielo.

¿Qué fue lo que dijo nuestro Señor justo antes de morir en Lucas 23:46? Clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto expiró. Jesús le encomendó su vida de respiración en las manos de Su Padre, y Jesús estuvo muerto durante tres días y tres noches.

Ahora de vuelta al Antiguo Testamento una vez más vemos lo que Dios nos dejó registrado.

En Génesis 25:8, leemos,Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. Esta última frase es una figura de expresión idiomática para “la muerte” y “el entierro”. El pueblo de Abraham era idólatra. Vea Josué 24:2. También Abraham, el hombre de Dios, el hombre de fe, a la hora de su muerte se fue al sepulcro (al polvo de la tierra), igual que lo hizo su pueblo que eran idólatras.

En Génesis 35:29, leemos: Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su pueblo, y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos.

En Génesis 49:29 leemos: Les mandó luego (Jacob), y les dijo, Yo voy a ser reunido con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo. El vers. 33, dice así: Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos, encogió los pies en la cama y expiró, y fue reunido con sus padres.

Vemos una vez más que esta expresión “reunido a su pueblo” era una expresión idiomática hebrea empleada para la “muerte” y el “sepulcro” o lugar de entierro. Nada nos sugiere aquí la “ida” alguna a un lugar de felicidad. Será preciso el poder de la resurrección de Dios, para levantar a los muertos.

En Deuteronomio 32:49 el Señor le dijo a Moisés que fuese al Monte Nebo para que viese la tierra de Canaán. En el vers. 50 dice,y muere en el monte en el cual subes, y se unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo. 

En Deuteronomio 34:5-7 tenemos el registro del entierro de Moisés llevado a cabo por el Señor, lo cual no se dice de nadie más. Vers. 5: Y murió allí Moisés el siervo de Jehová en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Vers.6: Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, en frente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepulcro hasta hoy. Vers.7: Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.  

En el Salmo 6:5, David en su oración dice: Porque en la muerte no hay memoria de Ti. En el Seol, ¿quién te alabará? Y repite, en el Salmo 30:9, ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? Levítico 17:11 dice: Porque la vida de la carne en la sangre está…

Volviendo ahora al Nuevo Testamento vemos en Juan 3:16…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Y en Juan 3:36, el que cree en el Hijo tiene vida eterna… Otra vez en Juan 5:24, De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. Estos versículos no nos enseñan que el creyente no morirá, porque en el siguiente versículo el Señor nos dice: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán. Este “vivirán” es en la resurrección. La vida eterna que se nos promete se cumplirá completamente en la resurrección.

En Juan 11 vemos la gloria de Dios apareciendo por el razonamiento de Lázaro desde la muerte. En el vers.11 Jesús le dice a Sus discípulos,…nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

Vea bien que aquí, Lázaro, el hermano de María y Marta, ya estaba muerto. No dice que estaba en el cielo. Los vers.13 y 14 nos dicen exactamente lo que el Señor quiso decir en el vers.11 cuando les dijo Lázaro duerme. El vers.14 dice,…entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto. Aquí vemos que Lázaro ya estaba en descomposición (vers.39). En el vers.24, Marta le dijo al Señor: Yo se que resucitará en la resurrección en el día postrero. Ella no creía que su hermano estuviese en sitio alguno de felicidad, tal como el seno de Abraham. Este es el error que los incrédulos fariseos enseñaban a los judíos. Era una falsa enseñanza que el Señor expuso en Lucas 16 cuando se dirigía hablando a estos incrédulos fariseos.

Recordamos la enseñanza del Antiguo Testamento de que el hombre es un alma (Génesis 2:7), y que a la hora de muerte su espíritu, o vida, retorna a Dios que la dio.

En Juan 11:33, cuando Jesús vio a María llorando, y a los judíos que habían venido con ella, se estremeció en espíritu (o en sí mismo), y se conmovió. La palabra estremeció tiene el significado de un resoplido, como el de un caballo asustado o airado. De ahí, sentir una fuerte emoción o estar indignado.

El sepulcro, o muerte es el medio o ámbito de Satanás, y Cristo estaba a punto de remover a Lázaro de este medio previo del tiempo de la resurrección. El Señor poco tiempo después se iría a la cruz y moriría y sería levantado del poder de la muerte o sepulcro que Satán empuña. Por supuesto, Lázaro tuvo después que morir de nuevo, una vez que no poseía un cuerpo resucitado.

Este contexto completo del capítulo 11 fue para demostrar la gloria de Dios tal como dijo Jesús en el vers. 40. Si usted, como cristiano, uno que cree en el Señor Jesucristo como su Salvador personal, cree que después de la muerte una parte suya puede existir separada del cuerpo, (que es exactamente lo que los incrédulos fariseos enseñaban a los judíos) y esta parte suya está disfrutando en este estado, entonces dígame una cosa, ¿para qué trajo el Señor de vuelta a Lázaro a este medio de pesar y aflicciones?

Además, ¿para qué se les dio a los Doce el mandamiento en Mateo 10:8 de que levantasen a los muertos? Y ¿por qué Pablo trajo en Hechos de vuelta a la vida a Eutico, que había sido levantado muerto? No hay lugar alguno en las Escrituras donde diga que los muertos que fueron levantados se encontrasen en el Cielo, ni en lugar de felicidad alguno.

Volviendo a Hechos 2:29, Pedro, hablando a los del pueblo judío poco tiempo después del día de Pentecostés, dijo: Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. ¿Podría alguien en su sano juicio decir que David, de alguna forma, se fue al cielo para estar con Cristo? ¿Qué es lo que nos dice el vers. 34? …Porque David no subió a los cielos… 
  
Pedro acababa de recibir la promesa de Dios que se expone en Lucas 24:49 por el Cristo resucitado. Esta promesa decía que serían investidos (o llenos) con poder de lo alto. Pedro recibió este poder en el día de Pentecostés en Hechos 2:4. Debemos creer a este hombre espiritualmente investido cuando dijo que David no había ascendido a los cielos. David es reconocido como estando todavía dormido en el polvo. Está aguardando el llamamiento para vida hecho por su Señor.

En Hechos 13, encontramos al apóstol Pablo hablando en Antioquía (en Pisidia) a los hombres de Israel, y aquellos que temieron al Señor. En los vers.16 a 37 Pablo está dando un breve resumen de la historia de Israel como nación. El clímax de esta discusión es que Dios envió a Su Hijo a Israel para ser su Salvador; ellos le crucificaron, pero Dios le levantó de la muerte. En los vers.35-37 Pablo escribe: Por eso dice también en otro Salmo: No permitirás que Tu santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.

Aquí vemos el contraste entre David y el Hijo de Dios, Jesucristo. La expresión durmió la usa Pablo hablando de la “muerte” de David y su permanencia en el sepulcro, o estado de muerte, hasta la resurrección. El cuerpo de David experimentó la degradación y corrupción. El cuerpo de Cristo no llegó a experimentar la corrupción una vez que se levantó al tercer día. Así que la enseñanza de Pablo concuerda con Pedro en lo referente al estado de David.

Pablo, el apóstol de Dios, y escogido por Dios para predicar buenas nuevas concernientes a Su Hijo Jesucristo a las naciones, fue inspirado a revelar más luz sobre la muerte del creyente y su resurrección del estado de la muerte.

En 1ª Co. 15:12-23, Pablo responde a la objeción de algunos en su día que decían que no hay resurrección de muertos, y dice así,porque si no hay resurrección de muertos, entonces tampoco Cristo resucitó.

En el vers.17, Pablo lleva el caso un paso más adelante y dijo,…si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana (sin provecho), aun estáis en vuestros pecados. Observe aquí, los creyentes que habían fallecido (dormido) son los que también están perdidos. Si los creyentes van inmediatamente al Cielo a la hora de morir, ¿podría Pablo haber pronunciado esta tremenda declaración – también perecieron? En el vers.20 Pablo repone la verdad: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos, primicias de los que durmieron es hecho. Observe cuan a menudo en estas Escrituras leemos de aquellos que duermen, o se  fueron a dormir, dormidos en Cristo. No podemos ignorar estas palabras que el Espíritu Santo inspira, y decir de los muertos que realmente no están muertos, sino sentados inmediatamente después de la muerte en la presencia de Dios.

Pablo nos dice en el vers.22: Porque así como en Adán todos murieron, también en Cristo todos serán vivificados. Vers.23 Pero cada uno a su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Cristo tiene que venir de nuevo. El vers.26 nos dice que el postrer (o último) enemigo que será destruido es la muerte. La muerte todavía no ha sido destruida, pero debido a la muerte y resurrección de Cristo, el poder de la muerte que tiene Satanás ser un día destruido.

Nosotros como creyentes en Cristo todavía somos mortales, pero tenemos la promesa de la inmortalidad. En 1ª Timoteo 6:16 la Escritura dice que sólo Dios tiene inmortalidad.

En 1ª Cor.15:51-55 vemos más cosas de la verdad de Dios reveladas o dadas a conocer. En el vers.51 y 53 Pablo dice: He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Pablo dice entonces que cuando todo lo anterior suceda, cuando se cumpla la palabra que se ha escrito, entonces la muerte será sorbida en victoria. ¿Dónde está oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Vea Isaías 25:8 y Oseas 13:14.

Cuando Pablo escribió estas verdades a los Corintios durante el periodo del Libro de Hechos, Israel como una nación estaba en litigio delante de Dios. Los gobernadores y sumos sacerdotes habían repudiado a su Mesías que había venido de acuerdo a sus profetas. Dios había respondido la oración de Cristo en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Así, pues, Israel tenía una segunda oportunidad para arrepentirse como nación y volverse a Jesús su Mesías como Pedro declara en Hechos 2 y 3. Pero la empedernida Israel rehúso creer y Dios comenzó entonces a tratar con los individuos en vez de, como hasta entonces, la nación de Israel. El elemento del tiempo era tal como el de la Gran Tribulación de Israel, el tiempo de la angustia de Jacob referida por el profeta Daniel, estaba muy cerca y a la mano.

El mensaje de Pablo en 1ª Corintios 15 incluye verdades concernientes a este periodo de tribulación de Israel como vimos en los versículos 51 y 52. Pablo esperaba encontrase entre aquellos que permanecerían vivos al tiempo del final de la Gran Tribulación de Israel.

En el vers.51 Pablo dijo: he aquí, os digo (os cuento) un misterio (secreto); no todos dormiremos (sino que estaremos en ese momento vivos), pero todos seremos transformados (es decir, seremos instantáneamente revestidos del cuerpo resucitado). Vers. 52: En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros (los vivos) seremos transformados. Vers.53: Porque es necesario que esto corruptible, se vista de corrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Vers. 54: Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. Vers.55: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Estos versículos nos enseñan que en ese tiempo, los creyentes que estén vivos, así como los creyentes que hayan muerto en Cristo, deben ser investidos con un cuerpo resucitado y glorioso para ser partícipes en la segunda venida de Cristo. Los muertos tienen que ser vivificados y revestidos en un cuerpo incorruptible, y los mortales que estén vivos entonces deben ser revestidos de inmortalidad, o instantáneamente transformados con un cuerpo espiritual glorificado.

Otra sección en las Escrituras que se emplea continuamente tanto por predicadores como por laicos es 2ª Corintios 5:8. Este versículo se toma fuera de su contexto para enseñar que al tiempo de la muerte el creyente está vivo en el Cielo. Eso no es lo que este versículo nos enseña.

El tema o sujeto principal de 4:14 a 5:8 es la resurrección del creyente y tanto su cuerpo presente como su cuerpo resucitado. Tenemos a Pablo explicando a los corintios en 5:1 que existe un cuerpo espiritual que tiene Dios en Su poder para dar, en el tiempo de la resurrección. En el vers.2 Pablo dice: por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación CELESTIAL. Pablo esperaba y aguardaba por el retorno del Señor en su tiempo de vida durante los Hechos. Deseaba ardientemente un cuerpo transformado (el que se expone en 5:1). Pablo no quería morir, sino todo lo contrario, deseaba estar vivo al tiempo de la venida de Cristo.

Pablo dijo en 5:4: Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia, porque no quisiéramos ser desnudados (morir y estar desnudo, sin cuerpo), sino revestidos  (con el nuevo o resucitado cuerpo espiritual de 5:1), para que lo mortal sea absorbido por la vida (vida eterna).

Pablo estaba aguardando por el retorno de Cristo mientras estuviera vivo, y por eso mientras todavía estaba vivo en la carne gemía deseando ese nuevo cuerpo. No podría gemir así si estuviese muerto. Él no quería ser hallado desnudo, o muerto en la venida de Cristo, sino que esperaba encontrase vivo, o vestido.

En 5:6 Pablo explica que si estamos (vivos) en este cuerpo, estamos ausentes del Señor (sin una transformación que tome lugar o resurrección no podemos ver a Cristo). El vers.8 se toma generalmente fuera del contexto de la resurrección, para decirle a la gente que sus entes amados que han muerto están ahora con el Señor. Eso no es en absoluto lo que Pablo está diciendo.

Él resume el contexto desde 4:14 a 5:8 el cual concierne al cuerpo terrenal (mortal) y el cuerpo espiritual (cuerpo resucitado).

Pablo en el vers.8 estaría encantado y satisfecho de dejar este cuerpo (cuerpo mortal) y de de estar presente con el Señor (en el cuerpo resucitado). Ahora bien, el error que prevalece es, que sin la resurrección a la hora de la muerte se puede estar inmediatamente con el Señor. Este error se enseña a pesar de lo que Pablo enseña en 1ª Timoteo 6:16, que solamente Dios tiene inmortalidad. Esto está en el contexto en resurrección.

En casi todos los funerales encontramos al predicador contradiciendo su mensaje en el cual asegura a los familiares del difunto que su amado está ahora en la presencia de Dios. Después de citar 2ª Cor.5:8 y pasar por alto los versículos previos del contexto, se vuelve a 1ª Tesal.4:14-18. Estos versículos contradicen flagrantemente la enseñanza de que a la hora de la muerte el creyente sale para irse con el Señor. Examinemos de cerca el contexto de este pasaje.

Ambas epístolas a los Tesalonicenses contienen enseñanzas referentes a la próxima venida del Señor como se predijo por el Señor mismo en Mateo 24 y en Hechos 1:1-7. El tiempo exacto de la segunda venida de Cristo no tenían por qué saberlo sus discípulos, pero las señales de aquel primer periodo de Hechos apuntaban a Su inmediata aparición. Pablo enseñó estas cosas durante todos sus viajes misioneros, y las escribió en 1ª y 2ª Tesalonicenses, y también en 1ª y 2ª Corintios. En 1ª Tes.1:10 Pablo avisa a los creyentes que se volvieron de los ídolos para Dios a servir al Dios vivo y verdadero,…a esperar de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. Estos creyentes en Cristo fueron avisados a esperar, a aguardar por la venida de Cristo mientras estaban vivos.

Pero ahora desde que Pablo los hubo visitado por primera vez, algunos de los convertidos habían fallecido, esto había causado muchos pesares entre ellos, porque ahora los fallecidos se perderían la venida de Cristo.

Así que Pablo tuvo que escribirles palabras de consuelo a estas personas y lo hizo en 1ª Tes.4:13-18. En el vers.13 Pablo escribe: Tampoco queremos hermanos que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Observe la expresión que usa Pablo aquí que tanto utiliza en los demás lugares acerca de los que duermen. Para Pablo eso significaba que “morir” es como “dormir”. Ahora en el vers.14, Pablo está mostrando a los familiares del difunto por qué no deben entristecerse, porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  

Aquí están las palabras reconfortantes de Pablo para los familiares. Ellos vendrán con Jesús en su venida a la tierra. Pero, dices tú, ellos están dormidos en muerte. Sí, pero en unos pocos versículos después se nos explica cómo vendrán con el Señor.

Vers.15: Por lo cual os decimos esto en palabras del Señor: que nosotros que vivimos (no habiendo muerto), (es decir,) que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron a la hora de encontrar al Señor.

En los versículos 16 y 17 Pablo explica exactamente cómo sucede esto y la secuencia de acontecimientos. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero; luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado (los creyentes que estén vivos en ese momento), seremos arrebatados juntamente con ellos (los muertos levantados) en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Este contexto revela la verdad de Dios para este gran acontecimiento y la secuencia en que se despliega. Estas palabras de Pablo fueron dadas en consuelo a los creyentes en el vers.13.

¿Se da cuenta de la contradicción de palabras de aquellos que nos dicen que nuestros seres amados están ya disfrutando la felicidad del Cielo? Amigos míos, se precisa un tiempo determinado para unificar a los creyentes muertos con un espíritu vivificante o cuerpo resucitado. Las Escrituras exponen tal explicación.

Me parece que ha llegado el momento para que la verdad escritural sea enseñada con respecto al estado de la muerte que el Espíritu Santo nos ha dado a entender.

Para resumir esta enseñanza con respecto al estado del creyente que ha muerto en Cristo, ofrecemos los siguientes puntos:

1.  Adán fue creado por Dios y fue o llegó a ser una criatura viviente cuando Dios respiró en su nariz aliento de vida. (Génesis 2:7). No hay fundamento para enseñar que el hombre Adán tuviese un alma en este o en ningún otro pasaje de la Escritura.

2.  Si Adán desobedeció a Dios comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, Adán ciertamente murió. (Génesis 2:17).

3.  Satán en cambio le dijo a la mujer que ciertamente no morirían (Génesis 3:4).

4.  La pena o sentencia de muerte era regresar al polvo de la tierra. (Génesis 3:17-19).

5.  El Antiguo Testamento nos enseña que al tiempo de la muerte, los creyentes en Dios, abandonan el espíritu cuando su reunían a su pueblo. Esta era una expresión idiomática para “morir” y “ser enterrado”, justo igual que les había ocurrido anteriormente a los del pueblo. (Génesis 49:29-33, 35:29, Deuter.32:48-50).

6.  Los Salmos y Eclesiastés enseñan que al tiempo de la muerte el espíritu (que es la vida) retorna a Dios que la dio. Además, en muerte, no hay memoria alguna, porque los muertos nada saben (Salmo 89:48, 115:17, Ecles.9:5, 12:7).

7.  Nuestro Señor enseñó a sus discípulos que creyeron en él la seguridad y certeza de la vida eterna. Ellos poseían esta esperanza y regocijo dentro de ellos, pero sería en la resurrección que esta promesa sería plenamente realizada (Juan 10:27-28, 11:25-26, 5:24, 3:14-18, 3:36).

8.  La expresión “dormidos”, “dormidos en Cristo”, "quedarse dormido y muerto en Cristo”, la empleó Cristo y el apóstol Pablo para mostrar que el creyente que había muerto no permanecería en el sepulcro o estado mortal para siempre. El tiempo en el sepulcro para el creyente es tan corto que se compara con un irse a dormir por la noche, y un despertar por la mañana. El tiempo para el creyente muerto no existe (Juan 11:11-15, Hechos 13:36, 1ª Cor.15:18-20, 1ª Tes.4:13-18).

9.  Pablo nos enseña que solamente en el cuerpo resucitado podrán los santos, o cristianos, estar presentes con el Señor. Nadie puede vivir eternamente con el Señor separado de su cuerpo resucitado. Pablo afirma categóricamente que solamente Dios posee inmortalidad en Sí Mismo. Nosotros, tanto creyentes vivos, como muertos tendremos que ser revestidos de inmortalidad, y eso no sucede cuando morimos, sino sucederá cuando Cristo nos de un cuerpo resucitado en aquel día. (1ª Cor.15:42-44, 55; 2ª Cor.5:1-8; 1ª Timoteo 6:14-16).

E.W. Bullinger

Traducción por Juan Luis Molina


con la colaboración de Claudia Juárez G.

lunes, 17 de julio de 2017

¿! SER LIBRE DE DIOS!!!??? EL DESEO DE CONTROL E INDEPENDENCIA - Por Wayne Jacobsen

De las publicaciones "La Vida del Cuerpo"-  Escrito en septiembre 1996.
Traducido por Juan Luis Molina y Claudia Juárez

(ORIGINALMENTE PUBLICADO EL 24 DE ABRIL DE 2012).


"El deseo de ser libre de Dios
es el anhelo más profundo del hombre. Es más grande
que su anhelo por Dios. "

Esta frase saltó de la página y casi me dejó sin respiración. Estaba leyendo el libro de Helmut Thielicke "Entre Dios y Satanás," un estudio provocador acerca de las tentaciones de Jesús. Thielicke fue un teólogo alemán que vivió en medio de los horrores de la Segunda Guerra Mundial como miembro activo de una resistencia contra su propio gobierno. Una profunda fe forjada en la agonía de aquellos años de lucha impregna todo lo que escribió.

Yo estaba disfrutando tremendamente la lectura de este libro hasta que llegué a esta frase. Como alguien que enseña frecuentemente la intimidad con Dios, a mí me gusta pensar que esto satisface o llena el profundo clamor del corazón humano. ¿Quién no desearía conocer al Creador personalmente; sentir la majestuosidad de Su Presencia; escuchar Su tierna Voz, y ver Su poder lograr cosas que ni siquiera podría haber imaginado? ¿Qué otra cosa mejor podría realmente desear alguien?

Antes de saberlo, yo estaba argumentando con el Profesor Thielicke, intentando rechazar su conclusión. Sin embargo, mientras más pensaba en el asunto más sentido hacía lo que decía. Su conclusión responde algunas preguntas interesantes: Aunque es verdad que yo realmente deseo conocer mejor a Dios, ¿por qué será que a menudo tomo decisiones que me llevan a alejarme de esta realidad? ¿Por qué llego a encontrarme en circunstancias y confío tan fácilmente en mi sentido común, antes que verdaderamente esperar y oír lo que Dios tiene que decir al respecto? En pocas palabras, ¿por qué es tan difícil seguir a Alguien que deseemos amar tanto?

Yo se que existe un profundo anhelo en mi corazón de conocer a Dios, pero, ¿será posible que haya todavía algún clamor más profundo?

La búsqueda del Control

Sí, lo hubo para Adán y Eva. No fue suficiente que Dios los hiciera al uno para el otro, les diera un jardín donde vivir o incluso momentos diarios de comunión con Él. Ellos desearon algo más. Algo que Dios les dijo que no debían tomar para ellos mismos o morirían.

Pero de todas formas lo tomaron. No hay ninguna parte donde leamos que Adán y Eva quisieran rechazar a Dios. Todo lo contrario, ellos lo que desearon fue ser más parecidos con Él, y este conocimiento del bien y del mal pudo ser el engaño para caer en la trampa. Aquí estaba una forma sencilla de obtenerlo. Todo lo que tenían que hacer era comer del fruto que tenían delante. ¡Ellos desearon tener el control de su destino, la libertad de Dios para seguir sus propios caminos y por sus propios medios!

Y por supuesto que fue Dios quien les había dado el poder para poder hacerlo así. Él les dio la libertad de auto determinar el don de escoger. Él no sólo les invitó a que confiaran en Él, sino que, además, también les puso a disposición el fruto de aquel árbol como medio para adquirir conocimiento a parte de Él. Les advirtió que no lo hicieran, pero después se quedó observando como el enemigo hizo nacer en Eva la desconfianza hacia el Padre. "Dios sabe muy bien que cuando tu comas vas a ser como Él." Él no quiere eso para ti, Eva.

La decisión fue clara para ella. Confiar en el Padre y despreciar la tentación del diablo; o confiar en su propio punto de vista y fuerza para obtener lo que lograría hacer por sí misma. Adán no tardó en seguirla, y aunque consiguieron el conocimiento que buscaban, aquel conocimiento llegó a ser su esclavitud. No tenían el poder de escoger el bien sobre el mal. El deseo de tener el control de sus vidas fue mayor que el deseo que tenían hacia Dios.

Yo he sostenido o resistido esa misma lucha. Algunas veces sólo comienzo a orar acerca de una situación, cuando mi mente ya esta lista planeando las llamadas telefónicas que puedo hacer o una carta que puedo escribir para arreglar la situación. Y muy a menudo ha sido solamente después de intentar hacer estas cosas y de hacer cosas peores que me he tranquilizado a mí mismo lo suficiente como para escuchar la sabiduría de Dios.

¿No odiamos estar en cualquier tipo de situación en la que no tengamos el control? El temor y la ansiedad nos abruman y emprendemos toda clase de esfuerzos o manipulaciones sobre los demás para que volvamos a tener el control. ¿No hemos ya aprendido todos cuán horrible puede ser el estar a merced de las circunstancias o de otras personas? Si no controlas tu propio destino, las personas se aprovecharán de ti, y te usarán para obtener sus propios intereses.

El deseo ardiente en nuestros corazones de ser libres de Dios nace de esta fuente. No es que rechacemos a Dios; es que queremos tener control de nuestras propias vidas. Deseamos eso, y también a Dios, y aquí llegamos a la decepción. No nos damos cuenta de que ambos deseos son mutuamente excluyentes.

El Opuesto Revés Traicionero

Cuando buscamos el control de nuestras propias vidas, y al mismo tiempo intentamos mantener una relación con el Padre nos sobreponemos a Él. Pensamos saber lo que es mejor para nosotros, y si Dios no satisface nuestras expectativas dudamos de Su amor por nosotros, o de nuestro amor por Él, o de ambos. Toda circunstancia difícil, llega a ser entonces una causa de desespero y desilusión. Le pedimos Su ayuda para que cambie las circunstancias o lo que otros están haciendo y nos sentimos frustrados cuando Él no honra nuestros intentos. O peor todavía, asumimos Su favor cuando alguien responde a nuestra manipulación, pensando que hemos ganado una gran victoria.

Pero, ¿te has dado cuenta de lo que ha sucedido en todo este proceso? Al querer que Dios sea el medio para que se cumplan nuestros planes, hacemos del Todopoderoso Dios nuestra hada madrina personal. Nos imaginamos que Él existe para volver nuestras calabazas en carruajes, y nuestros ratones en caballos blancos. Por supuesto que todavía queremos a Dios, pero no como Dios. Lo que queremos de Él, es que supla nuestras necesidades a nuestra manera. Queremos Su poder para servir nuestra comodidad y conveniencia.

Jesús no lo vio de la misma manera, eso es por lo que él parece decir cosas verdaderamente extrañas para nuestra manera común de pensar. “Bienaventurados seréis cuando estéis al final de la cuerda. Con menos de ti, hay más de Dios y de Su gobierno." Esta es la traducción de Eugene Peterson de Mateo 5:3. ¿Cuántos de nosotros nos sentimos bendecidos cuando llegamos al final de la cuerda?  ¿Cuántas personas has visto tú compartiendo lo grande que fue su semana porque perdieron el control de la situación en sus vidas?

No, nuestro sentido de estar bendecidos generalmente procede de cómo nos sentimos "en control". Si tenemos suficiente dinero, amigos, salud y posesiones nos sentimos seguros. Cuando no tenemos estas cosas estamos con miedo y tenemos que trabajar aun mas penosamente para poder manejar nuestras circunstancias hacia un lugar más seguro. 

Yo he llegado a darme cuenta de que me he pasado la mayor parte de mi vida trabajando en contra el plan de Dios para mi vida y que ni tan siquiera lo sabía. Estaba intentando ayudar a Dios (¡piensa en lo retorcido que es esto!) a llevarme a un lugar donde todo en mi vida fuese fácil y maravilloso. En pocas palabras, yo deseaba estar tan seguro en mis circunstancias que no precisara de Él cada día. Durante todo ese tiempo Él estaba intentando enseñarme que yo preciso de Él, y de que no hay otro lugar en el mundo más seguro que aquel en el que no tenemos en cuenta lo que las circunstancias externas parecen.   

Lamentablemente, sólo llegamos a darnos cuenta de esto cuando nuestros intentos por controlar nuestras vidas fallan miserablemente. De acuerdo a Jesús este es el mejor lugar para nosotros estar, y él es misericordioso para mostrarnos una y otra vez que nuestros esfuerzos no serán nunca lo suficientemente buenos. Cuando por fin lo aceptamos, ya nunca más confiamos en nuestro punto de vista o nuestras habilidades o capacidades y estaremos en el mejor lugar para ver la mano de Dios más claramente. Entonces podemos darle paso a Su gobierno, o a Su propósito en nosotros. El secreto de la intimidad con el Padre es renunciar a nuestras ideas de qué es lo mejor para nosotros y rendirnos completamente a los propósitos del Padre aun cuando quizá no los entendamos.

Recuerdo como me sonaba tan arriesgado poner todo esto en práctica. Incluso la idea de rendirme completamente a Dios, levantaba en mí el temor de los servicios misioneros en tierras lejanas o de la labores menores cerca de casa. Confiar era sinónimo de terror. Ahora nunca más.


La Vida al Final de la Cuerda

Siempre que hablaba con otros pastores que estaban hambrientos de ver al Cuerpo de Cristo como gente dinámica creciendo juntos en amor al Padre y compartiendo su vida juntos, casi siempre surgía una pregunta: "si todo el Cuerpo comparte juntos  responsabilidades, ¿cómo vamos a justificar nuestros salarios?" Algunas veces nos reímos de esto, era demasiado incómodo el tema. En tiempos más seguros, entablamos serias discusiones acerca de cuán grande sería para el Cuerpo no tener la imagen de cristianos a tiempo entero intentando ser el Cuerpo de Cristo para todos los demás. Pero nunca hicimos nada al respecto porque teníamos miedo de perder el control de nuestras vidas.

En vez de eso nos poníamos a trabajar más duro y a hacer más que otros para justificar nuestra posición y nuestro salario. Yo me sentí presionado a enseñar o a coordinar actividades, para que las personas pensaran que estábamos honrando o que valía la pena nuestra paga. Es un círculo vicioso. Mientras más hacía, más me dejaban hacer las personas. Mientras más me dejaban hacer ellos, menos oportunidades había para que otros crecieran en sus dones, y menos llegábamos a ser parecidos a un cuerpo.

Hace unos dos años atrás, llegó a ser evidente que tanto Sara mi esposa, como yo nos encontrábamos en una línea o senda  diferente de otros en el grupo de líderes de la iglesia que yo había ayudado a fundar 15 años atrás. Intentamos todo lo que sabíamos para acabar con el problema o para llegar a acuerdos entre las diferencias, pero todos los intentos fracasaron. Dios fue muy claro poniendo en el corazón de Sara y en el mío salir y dejarlo todo: ministerio, amistades, reputación y salario. Fue la cosa más dura y dolorosa que nunca antes habíamos hecho.

Nunca antes había estado verdaderamente al final de mi cuerda. Había estado antes un par de pulgadas hacia abajo, pero ahora yo sabía que nunca había llegado hasta el final. Todo lo que había tenido bajo de mi control durante los 20 años de mi vida en mi ministerio vocacional se evaporó en un sólo día. Clamamos a Dios que arreglara las circunstancias, pero no hizo nada al respecto. Oh, sí, Él cuidó de nosotros lo suficientemente bien. Nunca nos faltó una comida, ni un pago de la casa. Él empleó libremente nuestras vidas para  animar  a otros así como también nos acercó a otros para animarnos a nosotros.

Los seis primeros meses fueron horribles. Podríamos haber puesto nuestra mejor cara algunas veces, pero la ansiedad era muy grande. Los dos libros que yo había publicado estaban agotados. Pocas fueron las iglesias que nos invitaron para ir a enseñar, y yo no estaba ya tan seguro si creía en el sistema de la iglesia en la que había invertido tanto tiempo entrenando a otros a seguir.

Había perdido el control de mi vida y me sentía miserable por ello. Antes, nunca me podrías haber convencido de que lo tenía todo bajo control. No pude verlo hasta que lo perdí. Intenté una serie de cosas para recuperar el control pero todas ellas fracasaron, o alguien me lo impidió antes de que hiciera algo peor. A través de todo este proceso el Padre se mantuvo lidiando conmigo para que confiara en Él. "Para de una vez por todas de ser el pastor de tu vida, Wayne. Ese es mi trabajo. Todo lo que tienes que hacer es confiar lo suficiente para dejármelo todo a Mí." Seguí tratando de explicarle a Él que sería más fácil ceder si tuviera más control. 

No sé cómo. Ni tan siquiera estoy seguro exactamente cuándo, pero de alguna manera las palabras finalmente penetraron a través de mi incredulidad. El último año ha sido de un gozo absoluto viendo a Dios abrirnos puertas, abasteciéndonos, y enseñándonos cómo vivir la vida fuera de nuestro propio control y debajo de Su seguridad. Volviendo a mirar atrás en medio de todos los momentos dolorosos, yo me siento increíblemente agradecido por lo que Dios nos ha enseñado.

Nunca he conocido una libertad como esta. Nunca más he sentido la carga de tener que ganarme mi camino, ahora puedo disfrutar de la gracia de Dios. Ya no tengo que manipular a las personas para que entren en mis planes, puedo sencillamente amarlas y liberarlas para que descubran la voluntad de Dios y que vivan en ella con gozo. Ya no procuro más la seguridad en un salario, sólo tengo que obedecerle a Él cada día y regocijarme a medida que Él me provee. Y ya no estoy a cargo de una reunión, yo sólo puedo ser lo que el Padre me ha hecho ser en el Cuerpo, y no encajo en un papel cultural que ningún hombre puede honestamente soportar.


Perdiendo el Control, Ganando un Padre

Cuando Kevin Smith, un amigo de Australia, estuvo aquí este verano él dijo algo que me dejó intrigado. Debido a que en realidad no confiamos en que Jesús sea la Cabeza del Cuerpo, ideamos sistemas o esquemas que se lleven a cabo bajo del control del hombre en su nombre. Lo cual significa que muchas de nuestras estructuras para la vida del Cuerpo hoy en día son en realidad edificadas sobre incredulidad.

Algunas veces me siento como un tonto habiendo estado en el ministerio por tanto tiempo sin aprender que Jesús reina en mi vida hasta el punto que yo se lo permita. Él lo dice claramente, "Aquel que quiera salvar su vida la perderá; pero aquel que pierda su vida la hallará." Yo pensaba que sabía lo que esto significaba, pero si hubiera escuchado cuidadosamente mis ansiedades me habrían probado que estaba equivocado. El temor es la evidencia cierta de que estoy andando en base a mi propia sabiduría y expectativas en lugar de andar en base a mi confianza y seguridad en el cuidado y atención que tiene el Padre por mi vida.

Mientras que estemos intentando manipular las circunstancias que nos rodean,  encontraremos nuestra vida espiritual debilitándose. Esto es tanto verdad para nuestros empleos, como lo es también para nuestros ministerios y para nuestros hijos. Eso se debe a que estamos intentando vernos libres del Padre y estamos persiguiendo nuestra propia voluntad y deseos. Este camino siempre se ve seguro pero nos lleva a la ruina. Yo estoy tan agradecido de que Dios ha provisto un camino mejor. 

Aun en medio de nuestros fracasos, puede nuestro Padre obrar Su propósito. Eso fue lo que hizo para Adán y Eva. De hecho Él sabía que Su primera invitación a confiar en Él podría ser ignorada. El sabía que podría costarle entregar a Su Hijo antes de que fuéramos capaces de entender lo mucho que somos amados y cuan seguro es poner toda nuestra confianza en Él. Él también sabe cuán lentos somos para aprender esto, y con una enorme paciencia continúa invitándonos a sobrepasar nuestros miedos y ansiedades, a sobrepasar la necesidad de controlar cada circunstancia de nuestras vidas y rendirnos a Su obra y propósito.

¿A qué le temes tú hoy? ¿Dónde sientes que tu vida se encuentra fuera de control? Justo ahí mismo, al final de tu cuerda, déjala ya y cae en el regazo de un Padre amoroso y poderoso. "Dios mío, lamento tanto haber intentado adaptar las circunstancias a mi imagen; estoy tan cansado de haber estado buscando mi seguridad en la inconstancia de la circunstancias. Muéstrame, Padre, como estoy manipulando a otros y enséñame como encontrar todo mi regocijo y seguridad en Ti, y solamente en Ti."

Él sabe todo acerca de ti. Él conoce cada circunstancia que te bombardea y quiere emplearlas todas para enseñarte como confiar en Él. Él nunca tomará el control de tu vida; eso es algo que tú debes entregarle a Él cada día, circunstancia por circunstancia. Desiste de querer lograr lo que más deseas. Hazlo y encontrarás que la verdadera seguridad no viene con el dinero que poseemos, la iglesia a la que asistimos, o la circunstancia que podamos manipular. La seguridad se halla solamente en el Padre.

Entonces te encontraras edificando tu vida con un nuevo enfoque o expectativa, no basado en los temores de la incredulidad, demandando que tus expectativas se cumplan, sino en la Presencia de un Padre que es más maravilloso de lo que tú jamás hayas podido pedir o imaginar. Allí es donde encontrarás una paz y un descanso que ninguna circunstancia o persona te podrá minar.

Finalmente, llegarás a descubrir lo que es ser libre de la necesidad de controlar tu propia vida. Encontrarás que el Padre verdaderamente sabe lo que es mejor, y que Él puede trabajar en ti mejor de lo que tú jamás pediste o imaginaste. Entonces y solamente entonces tendrás el profundo deseo de conocer a Dios más plenamente.

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En nuestra sección de libros puedes encontrar un compendio de artículos de Wayne Jacobsen. Material muy recomendable si quieres crecer en tu intima relación con el Padre celestial. Dios te bendiga!

martes, 11 de julio de 2017

!Tus palabras tienen poder! Devocional. De Joseph Prince



Eclesiastés 8:4 (KJV) Donde está la palabra de un rey, hay poder ...

En los tiempos bíblicos, la palabra de un rey tenía un tremendo poder. Lo que él decretaba sucedía. Se hacía. Por ejemplo, si él decía: "Suban los impuestos", los impuestos se elevaban.

¿Sabes que nosotros somos reyes? La Biblia nos dice que Jesús nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre y nos ha hecho reyes (Apocalipsis 1:5-6). Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también tienen poder.

Cuando ponemos las manos sobre una persona enferma y decimos: "Sé sano", la persona es sanada. Cuando ponemos las manos sobre nuestros hijos y decimos: "Bendito eres", nuestros hijos son bendecidos. ¡Hay poder en nuestras palabras porque son las palabras de reyes!

Cuando yo era un joven cristiano en mi adolescencia, quería practicar lo que había aprendido sobre el poder de mis palabras. Había una planta en particular cerca de mi casa y cada vez que pasaba por ahí, yo le decía: "¡Sé maldecida en el nombre de Jesús!"

Pasaron muchos días. ¡Y nunca olvidaré el día en que noté que las hojas de la planta se habían secado! Es posible que desees probar esto en casa con sus plantas, pero en vez de eso, ¡bendícelas!

Puesto que nuestras palabras tienen poder, ¿puedes imaginar el daño que hacemos cuando decimos a nuestros seres queridos cosas como: "Eres tan descuidado", "Eres un bueno para nada" o "Eres un estúpido"? ¡Los estamos maldiciendo!

El diablo está feliz cuando usas el poder de tus palabras contra ti y tus seres queridos. Él quiere verte derrotado. Así que en lugar de decir: "Siempre estoy corto de dinero", di: "El Señor es mi pastor; nada me faltará" (Salmo 23:1). En vez de decir: "Soy un inútil. No puedo hacer nada bien", empiezan a decir: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).

Amado, recuerda que como rey, lo que dices ocurrirá porque donde está la palabra de un rey, hay poder. ¡Así que aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y ve Sus promesas ocurrir en tu vida!

Proverbios 18:20 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. 21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.


Extraído del sitio “Joseph Prince Ministries”

También les hago disponibles las siguientes traducciones simultáneas de dos mensajes de Joseph Prince. Dios les bendice!!

"Porqué JESÚS es LA RESPUESTA?"




"Amado, yo oro para que seas prosperado y tengas salud"